En InfoRepara hemos realizado recientemente una instalación de cobertura Wi-Fi industrial en una nave dedicada al sector del acero, con el objetivo de proporcionar conectividad estable a diferentes tablets utilizadas por los operarios para consultar el ERP de la empresa en tiempo real.
La nave, de aproximadamente 145 metros de largo por 50 metros de ancho, presentaba varios retos importantes desde el punto de vista de la cobertura inalámbrica:
- gran distancia longitudinal,
- estructura totalmente metálica,
- presencia de maquinaria industrial,
- almacenamiento de acero,
- y dispositivos rugerizados con antenas menos eficientes que las de un smartphone convencional.
A pesar de tratarse de una nave prácticamente diáfana, el entorno metálico puede generar una gran cantidad de reflexiones de señal Wi-Fi, rebotes y fenómenos de multitrayecto (multipath), afectando tanto a la estabilidad como al rendimiento de la conexión inalámbrica.
Por ello, antes de realizar la instalación, estudiamos cuidadosamente la ubicación más adecuada para el punto de acceso Wi-Fi.
Instalación del mástil y ubicación estratégica del punto de acceso
La solución elegida fue instalar un punto de acceso Wi-Fi Ubiquiti UniFi U6 Mesh Pro sobre un mástil situado en una de las esquinas superiores de una garita ubicada aproximadamente a mitad de la nave.
Esta posición elevada nos permitía:
- maximizar la cobertura Wi-Fi longitudinal,
- reducir parcialmente las sombras generadas por maquinaria,
- mejorar la propagación de la señal,
- y aprovechar la propia geometría abierta de la nave.
Además, la altura adicional del mástil ayudó a minimizar obstáculos cercanos y mejorar la distribución uniforme de la red inalámbrica industrial.
Las pruebas posteriores demostraron que esta decisión fue clave para conseguir cobertura prácticamente en toda la nave.
Protección del cableado y canalización industrial
Una vez instalado el mástil, procedimos al tendido del cableado de red hasta la zona de conexión existente en la garita.
Aunque el resto del cableado existente sobre el techo técnico se encontraba instalado al aire, decidimos proteger completamente nuestro cable mediante tubo corrugado industrial fijado mecánicamente sobre la estructura.
Este tipo de instalación aporta varias ventajas:
- mayor protección frente a golpes y roces,
- menor exposición al polvo industrial,
- mejor resistencia mecánica,
- y una instalación mucho más profesional y mantenible a largo plazo.
El cable descendía posteriormente hasta la caja de tomas de red de pared existente, aprovechando la canaleta fija ya instalada en la oficina.
Comprobación del cableado y limitación de distancia Ethernet
Antes de conectar definitivamente el punto de acceso, realizamos las comprobaciones de continuidad del cableado entre la garita y el armario rack de comunicaciones situado en las oficinas de la nave.
La continuidad de los pares era correcta y el enlace no presentaba cortes ni errores aparentes durante las primeras pruebas. Sin embargo, al realizar la medición de longitud con el tester, detectamos un detalle importante: la distancia total del cableado alcanzaba aproximadamente los 104 metros.
Aquí aparece una limitación técnica muy relevante en redes Ethernet sobre cobre. La normativa establece un máximo recomendado de 100 metros para enlaces Ethernet, incluyendo cableado horizontal y latiguillos. Aunque superar ligeramente esta distancia no implica necesariamente que el enlace vaya a fallar, sí aumenta considerablemente las probabilidades de sufrir:
- pérdidas de rendimiento,
- errores de transmisión,
- degradación de señal,
- problemas de negociación,
- limitaciones de velocidad,
- o inestabilidad intermitente con el paso del tiempo.
Además, el cableado existente del cliente era un cable UTP categoría 5 (no Cat 5e), concretamente de la marca Draka. Este detalle también era importante, ya que el estándar Cat 5 original no fue diseñado pensando en enlaces Gigabit Ethernet como sí ocurre con Cat 5e o Cat 6.
Por este motivo, advertimos al cliente desde el primer momento de que, aunque las pruebas iniciales eran positivas, la instalación estaba trabajando muy cerca de los límites de la especificación Ethernet. En caso de aparecer problemas futuros de estabilidad o rendimiento, la solución recomendada pasaría por sustituir la acometida existente por un cableado más moderno, preferiblemente Cat 6, e instalar un switch intermedio que permitiera dividir el enlace en dos tramos más cortos.
De esta forma se conseguiría:
- trabajar completamente dentro de especificación,
- mejorar el margen eléctrico de la instalación,
- garantizar una negociación Gigabit mucho más robusta,
- y reducir posibles problemas derivados tanto de la distancia como del envejecimiento del cableado original.
Aun así, y pese a todas estas limitaciones teóricas, las pruebas posteriores fueron sorprendentemente positivas y el enlace consiguió mantenerse negociando de forma estable a 1 Gbps.
Instalación del inyector PoE junto al punto de acceso
Precisamente debido a esa longitud de cableado, consideramos muy importante instalar el inyector PoE directamente en la propia garita y no en el rack principal.
Aunque los datos Ethernet conseguían transmitirse correctamente, alimentar el punto de acceso mediante PoE a través de más de 100 metros podía provocar una caída de tensión considerable.
En este tipo de situaciones pueden aparecer:
- reinicios espontáneos del AP,
- bloqueos,
- pérdidas intermitentes de conectividad,
- o inestabilidad general del sistema.
Al instalar el inyector PoE junto al punto de acceso conseguimos reducir drásticamente la distancia de alimentación eléctrica, manteniendo un funcionamiento mucho más estable y fiable.
Resultado final y pruebas de cobertura
Una vez finalizada la instalación, realizamos diferentes pruebas de cobertura Wi-Fi y velocidad por toda la nave.
A pesar de la distancia y del entorno industrial metálico, el enlace consiguió mantenerse negociando de forma estable a 1 Gbps, algo especialmente destacable teniendo en cuenta:
- la longitud del cableado,
- el uso de cable Cat 5,
- y las condiciones industriales del entorno.
Durante las pruebas inalámbricas llegamos a obtener velocidades reales de entre 90 y 120 Mbps incluso a unos 80 metros de distancia del punto de acceso.
También observamos diferencias normales entre dispositivos: los smartphones modernos conseguían mayores velocidades gracias a antenas más eficientes, mientras que las tablets con funda rugerizada utilizadas por el cliente ofrecían menores tasas de transferencia, aunque manteniendo cobertura y funcionamiento estable en toda la nave.
Y eso, en un entorno industrial de estas dimensiones, era precisamente el objetivo principal del proyecto.







