El temor y la inseguridad ciudadana que se vive cada día en las ciudades no para de crecer. Todos los días salen noticias relativas a robos, vandalismo o cosas incluso peores que atentan directamente contra la integridad física de las personas.
Esa sensación de inseguridad, desde InfoRepara, la estamos corroborando por la cantidad de clientes que nos llaman interesados en instalar sistemas de videovigilancia con cámaras de seguridad.
Este ha sido el caso de una comunidad de propietarios de 72 viviendas ubicada en pleno centro de Vitoria, la cual estaba interesada en proteger el portal de 7 escaleras y el acceso al garaje para prevenir posibles actos vandálicos y ofrecer así una mayor seguridad a sus vecinos.
Visitando el portal
Como en toda instalación que se precie, siempre nos gusta «pisar terreno», es decir, acudir a la zona que se desea proteger para tomar nota de varios factores que condicionan la instalación del sistema:
- Distancias
- Alturas
- Posibles pasos de cableado
- Ubicación del videograbador
- Iluminación existente
- Tipo de cámaras: para interior o exterior, domo, tipo bala, etc.
En este caso concreto, las dimensiones del portal eran notablemente superiores a las del resto de portales convencionales donde hemos trabajado. Con la existencia de 7 escaleras que dan acceso a un total de 72 viviendas, se hacía necesaria la instalación de varias cámaras para controlar la gran mayoría de ángulos de interés.
Con todas las notas tomadas, elaboramos el presupuesto escogiendo la solución más adecuada y se lo presentamos a la comunidad.
¡Presupuesto aceptado, manos a la obra!
Instalando las cámaras de seguridad
Siguiendo nuestro procedimiento habitual, lo primero que hicimos fue instalar el cableado de red que conectaría las cámaras con el videograbador, elemento que se encarga de registrar las grabaciones obtenidas por cada una de las cámaras.
El techo del portal era registrable, lo que facilitaba en buena medida el paso del cableado. Sin embargo, estaba totalmente saturado de tubos y otros cables y elementos que complicaron un poco el paso.
Además, siempre que la situación lo permita, intentamos instalar el cableado de red protegido por tubo. De esta manera, el cable queda más protegido y, si el día de mañana es necesario lanzar un nuevo cable hasta una ubicación próxima, se puede aprovechar el tubo instalado para facilitar el trabajo sin tener que volver a levantar todo el techo.
Esta instalación, al contar con un número elevado de cámaras, requería la diversificación del cableado de red mediante cajas de registro intermedias desde las cuales llevar la acometida hasta los puntos definitivos donde se instalarían las cámaras.
Con la acometida de cable echada, era el momento de ir instalando las cámaras. Todavía no teníamos el videograbador instalado pero si que podíamos dejar las cámaras ancladas en el techo y luego, una vez instalado el videograbador, proceder a calibrarlas una por una.
Crimpados los terminales RJ45 de extremo a extremo de cada cable de red y, comprobados mediante un tester certificado, nos aseguramos de que el cable estuviera intacto a lo largo de su recorrido para evitar que un hilo dañado o sin contacto pudiera interferir en la conectividad.
Taladros en el techo, tacos y tornillos fueron necesarios para fijar las bases de las cámaras de seguridad en el techo y proceder así a su ensamblaje final.
Quedaba, por tanto, pendiente de instalar el cerebro del sistema de videovigilancia, el elemento que gobernaría las cámaras…
El videograbador...
Este componente del sistema de videovigilancia es el encargado de comunicarse y recibir las imágenes de todas y cada una de las cámaras. Además, en función de la marca y modelo puede adoptar tecnologías de inteligencia artificial que dotan al sistema de mecanismos tales como:
- Detección y reconocimiento facial
- Detección de humanos y vehículos
- Intrusión en perímetro, aparcamiento en zona ilegal, merodeo, conteo de personas, etc.
- Cumplimiento de vestimenta técnica (p.e: llevar casco, chaleco reflectante, etc.)
En el interior de este componente se instalan uno o varios discos duros específicos de videovigilancia donde se almacenan las grabaciones de cada una de las cámaras en función de la política de grabación adoptada.
Es por ello que, este dispositivo, debe estar lo más protegido e inaccesible a terceras personas. Por lo tanto, siempre que nos sea posible, recomendamos instalar un armario de seguridad específico para CCTV donde custodiar esta pieza.
En el caso de esta instalación, el videograbador se ubicó dentro del cuarto de contadores eléctricos donde solo el presidente de la comunidad disponía de acceso. Pero por si acaso alguien consiguiera acceder al interior de esta estancia, colocamos una caja fuerte de seguridad que garantizaba un nivel de protección superior.
Instalada la caja fuerte y el videograbador, procedimos a la configuración final y calibración de las cámaras.
También instalamos y configuramos un router 4G para la notificación inmediata de eventos que pudieran producirse en el sistema y que nos permitirían actuar con la mayor rapidez posible:
- Fallos en el disco duro
- Desconexiones de cámaras
- Intentos de sabotaje
- Etc.
Y, como siempre acompaña a todas nuestras instalaciones de videovigilancia, la documentación relativa al cumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos:
- Carteles informativos de la existencia de zona videovigilada en cada uno de los accesos al portal y garaje
- Cláusulas informativas para los vecinos
- Contrato de prestación de servicios
- Registro de actividades
- Información de los derechos que las personas pueden ejercer y sobre cómo actuar
- Etc.
















